Sociedad Chestertoniana Argentina
" No es bueno que los hombres sepamos hasta qué punto somos buenos. " -- G.K.
Centenario de la publicación del poema épico, La Balada del Caballo Blanco Hace cien años se publicaba en Londres el primer libro en la serie de los cuentos del Padre Brown, y ese mismo año, el poema épico, La Balada del Caballo Blanco. Numerosos eventos conmemorativos de ambos acontecimientos se están celebrando este año en distintos lugares del mundo. Uno de ellos ha sido en Rimini, donde el Encuentro en Rimini para la Amistad entre los Pueblos, abrió con un show que consistió en una adaptación del mencionado poema épico. En este magnífico poema publicado en 1911, Chesterton, habla sobre las hazañas del rey sajón, Alfredo "El Grande." Escrito en forma de balada, el poema relata como, con la ayuda de Dios y la intercesión de la Virgen María, el rey Alfredo derrotó a los invasores daneses en la batalla de Ethandun. Además de ser una historia de los triunfos militares y políticos de Alfredo, es también considerada como una alegoría cristiana en la que Chesterton analiza las amenazas del neo-paganismo en los tiempos modernos. Chesterton agrega una importante dosis de filosofía en la estructura básica de la historia.
La Balada del Caballo Blanco: Cuatro Notas sobre la Poesía de Chesterton Por Dale Ahlquist - Traducción de José Antonio Hernández García (Agradecemos a la American Chesterton Society su generosidad por permitirnos publicar estos textos). Chesterton tal vez consideraba La balada del caballo blanco (The Ballad of the White Horse) su mayor logro literario. Y tengo dos razones para creerlo. Primero, porque se trata indudablemente de una obra maestra. Pero además porque es el único de sus trabajos que sintió lo suficientemente valioso como para dedicarlo a su esposa. La balada del caballo blanco es uno de los últimos y más grandes poemas épicos de lengua inglesa, y ocupa un lugar prominente en la literatura. Merece ser estudiado con profundidad y discutido prolijamente; debería ser apreciado en toda su dimensión. Pero como resulta casi siempre que nos referimos a los escritos de Chesterton, muy pocos comparten esta opinión. La balada relata la historia del rey inglés Alfredo, quien combatió contra los daneses en el año 878. Pero es también la historia de la cristiandad en contra de las fuerzas destructivas del nihilismo y el paganismo, batalla que todavía seguimos peleando. Al inicio del poema, la Virgen bendita se le aparece al rey Alfredo, quien le pregunta si va a ganar la batalla que se avecina. Su respuesta no es la que él espera:
Levemente se cierran las puertas del cielo,
Y no guardamos nuestro oro,
Los hombres se desarraigan donde comienzan
los mundos,
Leen el nombre del pecado anónimo;
Ganen o pierdan,
A ningún hombre se le dice.
Los hombres de Oriente deletrear pueden las estrellas,
Y señalan las horas y los triunfos,
Pero los hombres suscribieron la cruz de Cristo
Y marchan alegremente a la oscuridad...
Cosas malas saben los sabios
que están escritas en el cielo,
Reparan lámparas tristes, tañen melancólicas cuerdas,
Y escuchan pesadas alas púrpuras,
Donde los seráficos reyes olvidados
Aún planean la muerte de Dios...
Pero tú y toda la bondad de Cristo
Son ignorantes y arrojadas,
Y tienes guerras que apenas ganarás
Y almas que apenas salvarás.
No digo nada para tu consuelo,
Sí, nada para complacer tu deseo,
A menos que el cielo se oscurezca aún más,
Y el mar suba más alto.
La noche lo será tres veces sobre ti,
Y el cielo, hierro encapotado.
¿Acaso tienes alegría sin causa,
sí, fe sin esperanza?
La Iglesia enseña que hay dos pecados en contra de la esperanza: la presunción y la desesperación. No debemos ser ni triunfalistas ni derrotistas, ni soberbios ni suicidas. Tampoco debemos saber el resultado de la batalla. No tenemos la victoria garantizada -aunque luchemos por una causa correcta-. El mensaje de este poema es que es responsabilidad de cada uno elegir el lado correcto, aunque se corra el riesgo incluso de no estar del lado vencedor. Es suficiente con saber que estamos luchando. Tal es el significado de la fe y la esperanza. Ese es el sentido de marchar "alegremente a la oscuridad". El rey Alfredo no obtiene palabras de aliento de María. Y no obstante, aunque parezca extraño, él está animado. A pesar de que no tiene nada para su consuelo ni nada para complacer su deseo, él se siente confortado y lo anima el deseo de luchar contra el enemigo. El rey Alfredo parte para reclutar un ejército y pelear contra los daneses. Ingresa encubierto al campo danés, vestido como un trovador errante. Se sienta en el lado del fuego enemigo y escucha de sus propios labios su vacía y peligrosa filosofía, una verdad que es "fría de decir", en la que "el alma es como un ave perdida" y "el cuerpo, una cáscara rota". Cuando regresa a su campo, disfrazado todavía, es detenido por una anciana que está cocinando pasteles sobre el fuego. Le pide que vigile los pasteles mientras va a hacer alguna otra diligencia. Alfredo se sienta a filosofar sobre el papel de las mujeres y, claro, se le queman los pasteles. La mujer llega y le golpea la cara, dejándole marcada una escoriación roja. Ella no sabe que a quien ha cacheteado es al rey, pero Alfredo se levanta y sonríe, y se da cuenta que
quien es golpeado por una sirviente débil,
debe ser un amable caballero inglés.
Al aprender esta crucial lección de humildad, Alfredo está listo para la batalla. Jura devolver el golpe que ha recibido, no desde luego de la anciana, sino del enemigo. Él y su ejército llegan al combate para pelear una batalla que no parece que vayan a ganar, pero la ganan. Y después de su gran victoria, Alfredo —quien a sí mismo se llama "un rey común"— profetiza que el paganismo algún día regresará.
No vendrán en buques de guerra,
Ni gastarán en sus blasones,
Pero los libros serán su vitualla,
Y la tinta en sus manos, su malla...
Por terror y crueles cuentos
De huesos y parientes, por supuesto,
Por sobrenatural y débil triunfo
Malditos desde que iniciaron,
Por el detalle de pecar
Y negar el pecado.
El pecado es una cizaña: empieza sutil y pequeño, pero si se desatiende, lo infesta y recubre todo. Esto nos conduce a la imagen del Caballo Blanco.
Caballo Blanco tallado en la ladera calcárea junto al la villa de Uffington, en Berkshire, Inglaterra, que inspiró el poema épico de Chesterton.
En lo alto de una colina de Berkshire desde donde se divisa el valle en el que Alfredo combatió a los daneses, existe una antigua imagen de un caballo blanco. La silueta se había formado tiempo atrás, cuando la hierba que cubría las piedras blancas donde subyacía fue removida, y en la que contrastaban diversas figuras blancas con la verde ladera. Pero la gente debe continuamente remover y arrancar el pasto y separar la cizaña, pues de lo contrario la imagen desaparecería. El primer acto de Alfredo después de derrotar a los daneses en Ethandune es reunir a su gente y limpiar la hierba y hacer que la imagen del caballo banco resurja otra vez, y que los bárbaros habían dejado que cubriera la cizaña. Por lo que éste es un "acto de voluntad e inteligencia" en contra de los elementos naturales, un acto repetido por los pueblos a lo largo de los siglos, y gracias al cual aún vemos la silueta del caballo tal y como se vio en la época del rey Alfredo. Chesterton utiliza la misteriosa imagen como símbolo de las tradiciones que preservan a la humanidad. Nuestros padres nos enseñaron ciertas verdades, ciertos mandamientos; nosotros, a su vez, los enseñaremos a nuestros hijos. Si no se los enseñamos, muy pronto llegará "el detalle de pecar y negar el pecado". La tradición moral de la raza humana nunca estará suficientemente segura. Es una tarea constante, difícil; nunca la podremos dar por supuesta. Como decía la discípula rusa de Chesterton, Ekaterina Volonkhonskaia, "si no aclaramos el perfil del Caballo Blanco con diligente cuidado, la hierba muy pronto lo ahogará y lo perderemos para siempre. No es la tradición moral la que nos lo conserva, sino somos nosotros quienes lo conservamos (o no)".
"I saw the youngest face in all the spheres"
Sociedad Chestertoniana Argentina  l Concepción Arenal 2496 Capital Federal CP(1426) l Tel/fax(54-11) 4777 1393 l sociedadchestertonianaarg@gmail.com
The GK Chesterton Institute for Faith & Culture